
Hagamos un trato ciego. Tú me entregas 20 palabras al azar y yo te devuelvo literatura. Deja que la moneda decida la estructura del texto y yo me encargaré de que las teclas de mi máquina hagan el resto. Únete a este laboratorio y deja tu huella en mi próximo título.
Tú pones las palabras, el azar decide